El cortisol tiene mala fama, pero es una hormona indispensable para vivir: te ayuda a despertarte cada mañana, moviliza energía durante el ejercicio y regula la presión arterial. El problema no es el cortisol en sí, sino cuando permanece elevado durante semanas o meses.

Qué pasa con el cortisol crónicamente alto

Sostenido en el tiempo puede traducirse en más apetito y antojos, sueño de peor calidad, menor recuperación muscular y mayor tendencia a acumular grasa abdominal. No es que impida adelgazar, pero puede hacerlo más difícil.

Cómo acompañar su equilibrio

Los pilares son de estilo de vida: dormir entre 7 y 9 horas, entrenar respetando la recuperación, caminar a diario, consumir suficiente proteína, exponerse a la luz natural por la mañana y reservar momentos de relajación. Como apoyo, algunos suplementos estudiados en este contexto son el magnesio, la melisa, la pasionaria y el triptófano.

Respaldo científico: Estrés crónico, cortisol y obesidad y Duración del sueño y obesidad (revisión y metaanálisis).

Esta nota tiene fines informativos y no reemplaza el consejo de un profesional de la salud. Antes de incorporar un suplemento, consultá con tu médico o nutricionista.